domingo, 6 de noviembre de 2011

La Educación y su falta

Los recortes a los que se están viendo sometidos tanto el sistema sanitario como el educativo no es un ataque contra el personal funcionario, sino un claro atentado contra la igualdad social. La población no es consciente de la magnitud de un problema, nada equiparable con la pérdida de unos pocos puestos de trabajo, que apunta intencionadamente a los derechos básicos de los ciudadanos.
La educación es la principal herramienta que poseen las clases más desfavorecidas para obtener la igualdad social. Gracias a la formación y a la educación pública varias generaciones hemos sido capaces de prosperar en nuestras condiciones de vida, acortando así las distancias con la elite privilegiada del país. En la actualidad, muchos de los que ejercemos profesiones liberales, altos cargos públicos o privados venimos de familias tradicionalmente denominadas humildes. Somos conscientes, por tanto, de que La cualificación laboral permite acceder a puestos de trabajo de mayor relevancia e incidencia y nos hace, al mismo tiempo, menos manipulables.

Todo esto es contrario a los intereses de la minoría que ostenta el control económico de la nación por dos motivos fundamentales. En primer lugar, porque necesitan exceso de mano de obra poco cualificada para poder así extorsionar en los salarios. Por otra parte, la educación puede convertirse en un suculento negocio que podría lucrar a muchos empresarios. No nos sorprendamos, pues, por la hostilidad mercantil que muestran ciertos sectores de la vida política.

Miente Esperanza Aguirre, con el único propósito de distraer la atención sobre el quid de la cuestión, cuando habla de la jornada laboral de los docentes y niega el tijeretazo al sistema. A su vez, potencia e invierte en el sector privado. Véase en el siguiente enlace http://www.fundacionaulasmart.org/boletin/2011/boletin_preinscripcion_viii.html cómo apuesta por la formación y cualificación gratuita de los profesionales privados. Los docentes públicos, los que sirven a todos, en cambio, tendrán que costeársela con su propio dinero y tiempo, ese que dice pasan en sus casas. Sirva este engaño como muestra de su falta de educación y de respeto hacia los electores.

Mientras partidos políticos como PP e CiU diseñan mecanismos y artimañas para privatizar la sanidad y la educación, la mayoría de la población se queda expectante en sus casas. Ignoran que lo que verdaderamente está en juego es el futuro de sus hijos, quienes, de fructificar este empeño, se verán privados de una formación gratuita de calidad, y estarán abocados a precarias condiciones sociales. Cuando tengan que pagar por la educación y no puedan curarlos por falta de dinero, será demasiado tarde para salir a la calle y reclamar sus derechos. Quedará entonces al descubierto la falacia de unos empleados privilegiados y holgazanes a quienes lanzan al circo para ser masacrados, y lamentarán, irremediablemente, no haberlos apoyado.

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